Me voy a dormir que se me han acabado las ganas de mirar más hacia el vacío.
Me voy a dormir que hasta el desvelo me ha traido amargura.
Que ni tus gemidos ni sus bufidos hacen de mi noche una precisa maravilla.
Que ni tu placer evita mi desasosiego ni el de él apacigua mi ansiedad.
Si ya no sé ni por dónde aniquilar ese querer que ni es.
Si es que ya no sé qué hago aquí más tiempo..
Si es que ya no sé qué diablos me retiene cerca de ti si total, noche tras noche me arropa la tortura.
La tortura al alma, al corazón, a la mente o a donde quiera que esté enganchado "eso" que siento.
Las ganas del basta tienen los nudillos heridos.
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