Llegará el día en que la razón se rinda y de paso a la aceptación, a lo que en realidad es y a lo que en realidad siente..
A lo que siento. A lo que me apetece.
Es cuestión de tiempo para que se me termine de escapar, para que el impulso sea tan tenaz que no tenga ni reflejos ni reacción para sugetarlo, y que Dios me pille confesada pues.
Va a ser inevitable que no me enganche, porque ya lo estoy. Porque estoy atrapada entre la necesidad y el deseo, en querer y querer contigo, en poder beber (te) aunque sean unas gotas de nada, aunque solo fueran escasos segundos de tu aliento compartido con el mío.