27 oct 2013

VI (II)

Llegará el día en que la razón se rinda y de paso a la aceptación, a lo que en realidad es y a lo que en realidad siente..
A lo que siento. A lo que me apetece.

Es cuestión de tiempo para que se me termine de escapar, para que el impulso sea tan tenaz que no tenga ni reflejos ni reacción para sugetarlo, y que Dios me pille confesada pues.

Va a ser inevitable que no me enganche, porque ya lo estoy. Porque estoy atrapada entre la necesidad y el deseo, en querer y querer contigo, en poder beber (te) aunque sean unas gotas de nada, aunque solo fueran escasos segundos de tu aliento compartido con el mío.

VI (I)

Despistar la mente una y otra vez, y la mente cae en la absurdidad del autoengaño.
Porque mira que se le dice durante ratos y ratos hacia dónde tiene que crecer. Pero claro. Ella elije.

Cuando las cosas me empiezan a afectar más de lo que deberían, cuando se vuelve en un pensamiento constante, si del roce se hizo el cariño y ahora ya no es cariño, sino algo que tampoco me atrevo a describir.. Si el mucho rato contigo ya me parece poco, si cuando te miro soy capaz de desconectar para conectar con el deseo.. Si el deseo de besarte ya no es una fantasía sino que las propias ganas hacen ruido.

Que lejos y que mal apunto.
Que estupidez el caer en la tentación del 'y si sí'. Pero.. ¿Y si sí?
Me gusta que me trates así, y me encantaría que lo hicieras cada día. Y es cuando lo haces que pienso: "Tal vez un poco más pueda apetecerte.."
Y no nenita.. A quien le apetece es a mí.

Tú tan enamorada de.
Yo tan pendiente.
Tú tan descorazonada.
Yo tan cuidadosa.
Tú tan ciega.
Yo tan difícil.