Pasé días buscando a Núria un gatito para que se lo llevara a su nuevo piso, tenía muchas ganas de uno y además sabía que le iba a proporcionar compañía. Tras unos cuantos días de búsqueda, me dijo que no podría soportar un gasto más a parte de toda la que le venía encima, y con toda razón.. Pero el capricho y las ansias ya estaban curtidas. Así que el nuevo individuo fue para mí. Y aquí lo tengo, enroscadito entre mi brazo derecho sin dejarme escribir más que con una mano! Es un trozo de pan.. Imagino que necesita de mí todo lo que no tiene de su antigua familia..
Le daremos unos días de adaptación y veremos cómo evoluciona este bichillo. Aunque sinceramente opine que toda esta compañía y toda esta calor debería tenerla Núria.
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