Llevabas tiempo luchando, y llevábamos tiempo ayudandote a luchar. Dedicándote todo lo que estaba en nuestras manos para conseguir que salieras adelante. Y lo conseguiste (conseguimos). Sin venir a cuento y sin merecerlo, te vuelve a tocar a ti, y aún así y sabiendo lo difíciles que están las cosas, continúo teniendo fe en que volveremos a levantarte de la nueva zancadilla.
Paso las horas pensando en el porqué, intento llevar la pena guardada y me siento culpable por ello, tengo miedo a caer en la rutina de evitar la compasión y luego lamentarme día tras día de no haber admitido la angustia cuando debía.
Tengo la sensación de no querer reír, de no querer tener nada que ver con aquello que me ayude a aceptar. Con fe ciega en ti, y con un despecho inaguantable hacia mi. Porque todavía creo que se podría haber evitado.
03.02.2011 - Natalia
Y después de 4 días, quiero creer que el cambio que percivo se llama evolución positiva..
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